LA PRESENCIA DE
VERACRUZ
Por: Alejandro D. Flores Fernández
En diciembre de 2010 fue entregada
nuevamente la escultura llamada por su creador, Carlos Espino, “La Presencia de
Veracruz” la cual es más comúnmente conocida como “los jarochos”; el costo por
restauración fue de 2 millones de pesos y esa fue la tercera vez en que la
escultura en bronce había sido restaurada e instala.
Sin
embargo y a pesar de los antecedentes la escultura ha estado sufriendo
vandalismo, sin importar que el ayuntamiento asumiera el mantenimiento y el
cuidado de la misma y de que el entonces Director de Servicios Municipales
Alberto Carreira afirmó a los medios que había una cámara del C4 que iba a
estar vigilando la zona.
Los nuevos daños a
la escultura la presencia de Veracruz, tras la tercera inauguración de ésta,
iniciaron con la destrucción de las redes de los pescadores de manera
progresiva, alguien dobló el machete, se perdió la placa y alguien grafitió el
cuerpo de la fuente, pero lo más grave es el robo de la figura del niño de la
cual hoy sólo están los pies, como sucedió en los robos anteriores. Dudamos que
la ausencia de esta pequeña estatua haya sido para darle mantenimiento pues de
haber sido así no la hubieran serruchado y dejado los pies allí, además de que
tal acción ameritaría un comunicado del municipio o una nota en los noticieros
informando de ello.
Xalapa
como cualquier otra ciudad del país sufre de grupos e individuos que sin
respeto alguno dañan o hurtan la infraestructura de la ciudad, y es así como
las instituciones de seguridad municipales y del Estado entran al juego. En
esta capital gracias a la grandiosa idea de la Alcaldesa de deshacer a la
Policía Municipal las tareas de prevenir el delito y la detención de
delincuentes se vuelve más difícil. Si la tarea de la seguridad pública era
difícil con la presencia de la Policía Municipal hay que imaginar la eficacia
de la tarea en su ausencia. En la zona donde se encuentra la escultura (esquina
de la avenida Rebsamen y la calle Manantial de San Antonio en Xalapa 2000) durante la noche está mayormente desolada por
lo que los vecinos, no pocas veces, se han quejado de la poca vigilancia de la
policía, del pobre alumbrado público y de la peligrosidad de la zona durante la
noche y la madrugada.
Por
otro lado es increíble que siendo una fuente no tenga agua la cual brindaría un
poco de protección a la escultura al menos de los vándalos que por tener un
fácil acceso a la escultura rompen y doblan las piezas más delicadas de la
misma. El cuidado de las piezas de arte de la capital requiere de acciones más
comprometidas para prevenir el delito y desde luego asegurar el castigo a los
que dañen el patrimonio de la ciudad y hacer que esos que ya dañaron y aún sus
delitos están impunes, sean procesados.
Una investigación
ya debería haber dado frutos, desde el primer robo que sufrió la escultura.
Pues hay y hubo mucho de donde sacar información comenzando con los compradores
de metales, con los vendedores de los mismos, con la evidencia de las cámaras
de seguridad pues debieron haber captado algo, quizá un vehículo que pasó por
la zona el mismo día y las horas en las que las esculturas fueron hurtadas. No
es posible que no haya detenciones, a pesar de que hubo testigos quienes
afirmaron haber visto a tres persona robándolas; una investigación y detención
de sospechosos habría requerido de la presencia de esos testigos, en primer
lugar para hacer una descripción de los hechores mismos y en segundo lugar para
identificar a los sospechosos, pero no pasó nada y tal parece que los nuevos
actos de vandalismo en contra de esa escultura que exponemos en esta nota,
tampoco ameritarán una investigación y desde luego no habrá castigo y tendremos
que conformarnos con las sospechas de la gente común y corriente que dice que
quizá los ladrones son del DF, que viene del Estado de México, que son del
puerto de Veracruz, que son tipos enviados por el mismo artista, incluso hay
gente que sospecha que el encargado de la Iglesia de Rafael Guisar y Valencia lo
pidió para que allí se instalara la estatua de este santo. Así es, mientras las
instituciones no nos brindes respuestas claras y contundentes las
especulaciones están a la orden del día.
