BIENVENIDA LA INCERTIDUMBRE
Por: Alejandro D. Flores
La
profecía se ha cumplido, la bruja de Atlacomulco atinó y gracias a toda la
maquinaria priista y panista, Enrique Peña Nieto será Presidente de México. Lo
que se llama una profecía realizada es en gran medida un Pigmalión o profecía
autocumplida. Para bien o para mal los hechos son los hechos y ese hombre al
que se le acusa (sea verdad o no) de tener contratos millonarios con las
televisoras, de recibir dinero del crimen organizado, de represor, de asesinar
a su esposa y de humillar y casi matar a su amante homosexual, será
próximamente presidente de la República Mexicana.
Podría decirse que Felipe Calderón
nos confirmó que las cosas que empiezan mal, mal terminan, que la estupidez y
la inseguridad personal de un mandatario la nación lo paga con creces y en este
caso con sangre, pues la lucha por legitimarse fue una lucha que se materializó
en sangre de inocentes, en inseguridad social, en aumento de pobres, en
enriquecimiento y fortalecimiento de empresarios, en el debilitamiento del
Estado y en el fortalecimiento de carteles que ante un Estado débil se han
apropiado de tierras y pueblos, y lo peor de todo han tomado a inocentes
haciéndolos parte de ellos o haciéndolos sus víctimas pues son los menos los
viejos que aparecen ejecutados, sin embargo el crimen organizado en muchas
ocasiones ha roto la regla implícita en todo conflicto armado “ni mujeres ni
niños”.
Podemos decir que Peña Nieto ha
comenzado mal, pues sumada a su campaña oscura y derrochadora, a sus
compromisos con algunas empresas y políticos cuyas imágenes son los ejemplos
vivientes de la corrupción que ha lastimado a México, sorpresivamente ha
prometido empleos a los catalanes, y como si las finanzas estuvieran perfectas
y la corrupción eliminada pretende concesionar a PEMEX, lo que haría que la
prole pagara más impuestos, pues sin lo que aporta PEMEX al Estado todo se irá
por las nubes.
Aunque dudo que la mayoría de los
mexicanos dieran su voto a Peña Nieto estoy seguro que son muchos los que
votaron por él con convicción y no por compromiso, estoy seguro que entre sus
votantes están gente buena y por ello tengo una ligera esperanza en que Peña
Nieto haga las cosas si no perfectas al menos bien, si no buenas por lo menos
aceptables. Espero que entienda que ser un buen gobernante es darle al pueblo
lo que merece por ser parte de un Estado, que la economía que en verdad importa
es aquella que ayuda a los que menos tienen
a obtener más, a la gente no le importa que la OCDE y otras
organizaciones internacionales feliciten a mandatarios por quedar bien con sus
normas pues para ellos una buena económica es aquella que cumple con las
empresas y no con la gente, a ellos les interesa el producto interno bruto y no
el producto interno bruto per cápita. Y ante todo espero que comprenda que
Calderón es un ejemplo vivo de lo que él podría sufrir a lo largo de su
mandato, llegar a la presidencia de una manera poco democrática se paga con un
daño moral inmenso y tratar de legitimarse por sobre todas las cosas es lo peor
que puede hacer, la fuerza de la guerra de Calderón fue la fuerza de su caída;
la fuerza de fortalecer al Estado y dotarlo de seguridad humana y social es la
fuerza de los verdaderos seres humanos.



