TRANSICIÓN
Carmen Aristegui
y Ricardo Trabulsi
Editorial
Grijalbo, 2009. 291 pp.
Por:
Alejandro D. Flores Fernández
Cuando
se quiere comprender el presente siempre es necesario mirar al pasado, para esclarecer
una situación que mejor que plantear las preguntas adecuadas a la gente
correcta, a aquellos que estuvieron y están sumergidos en momentos y
acontecimientos que delimitan y determinan el asunto en cuestión. Todos los
personajes son importantes y necesarios para lograr un análisis enriquecido
sobre lo que se quiere indagar, todas las respuestas son importantes porque la
diversidad de respuestas amplían el panorama sobre la visión que se pretende
tener al frente.
Eso precisamente es lo que la
periodista Carmen Aristegui Flores parece haber hecho en su libro Transición,
en el que indaga sobre la posibilidad de haber logrado una transformación de la
democracia mexicana después de 70 años de priismo.
Las entrevistas y los temas se
desarrollan en el espacio personal de cada personaje entrevistado abarcando
maneras simbólicas, públicas y privadas, que se ubican casi siempre en un
tiempo determinado el cual abarca de 1988 al 2009. Y para apreciar mejor sus
formas, el tema principal del libro es manejado de una manera político-administrativa
ya que normalmente los personajes establecen hechos del pasado bajo la luz de
una ideología propia.
No hay una línea ideológica
prevaleciente en esas preguntas y respuestas, no hay atisbos de tendencias
deshonestas que pretendan obligarnos a pensar sobre el asunto de cierta manera.
Este trabajo es tan profesional y objetivo que no pretende analizar las
respuestas de cada personaje sino que el lector tiene la última palabra sobre
cada respuesta y sobre cada omisión en las mismas que ha hecho el entrevistado.
Respeta al entrevistado tanto como al lector pues es a este último a quien va
dirigido y únicamente le da datos para formarse o reformar sus opiniones sobre el
tema, sobre los hechos históricos que lo definen y sus personajes presentes o
ausentes en el libro.
Se abordan las elecciones de 1988 y
lo hacen personajes que pueden hablar sobre lo que paso y como lo vivieron.
También se habla de las elecciones del 2006 en las que Andrés Manuel pudo haber
ocupado la presidencia. Este libro nos da la oportunidad de tener un
acercamiento a esos personajes que
vivieron esos eventos importantísimos para la historia política de nuestro país
y su muy particular visión de los mismos.
En éste pueden conocer lo que piensa
Cuauhtémoc Cárdenas sobre las elecciones del 2006, y sobre las de 1988, para
aquellos que sólo saben de él que buscó el carro de su madre por cielo y tierra
cuando fue robado durante su mandato en el DF, él es más que eso aunque no lo
parezca. Pueden saber que opina Vicente Fox de quien se dice traicionó a la
democracia, quien según los teóricos de la transición falló en algo
importantísimo en una transición que es el ¿qué hacer con el pasado? Se dice
que traicionó a la democracia porque no sólo no se ocupó del pasado sino que se
unió a él con tanta fuerza que se volvieron uno. En sí este personaje llegó a
la presidencia “con los pelos de la burra en la mano” (p. 154) comiendo tamales
con un niño que después moriría de una sobredosis de droga.
Allí están las palabras de Andrés
Manuel quien en estos días está casi desvanecido de la vida pública. Él nos
habla de las elecciones del 2006 y la razón por la que él no utilizó ese fraude
como escusa para desatar la violencia que tanto temían sus adversarios, también
nos habla de las esperanzas que él tiene para con la nación que podrá vencer a
la “oligarquía” (p. 210), entre otras cosas.
El libro también alberga las
respuestas de gente que desgraciadamente ha fallecido, desgraciadamente porque
eran personajes cuyas opiniones y análisis eran escenarios para comprender los
acontecimientos del país. Allí está Miguel Ángel Granados Chapa quien habla de
la democracia mexicana a la que califica de “escenográfica” (p. 173). Habla de
Fox de quien dice que fue un buen candidato pero un mal presidente (p. 177). Está
Carlos Fuentes quien sospechó que el PRI volvería a los pinos pero que deseaba
que ganara el PRI de Beatriz Paredes (p. 163). También está Carlos Monsiváis
quien nos da su visión sobre la democracia, sobre personajes como Salinas de
Gortari y Felipe Calderón a quien acusa de preocuparse de la mercadotecnia y de
beneficiar a las grandes empresas (p. 241).
Y desde luego entre los ya
fallecidos está Miguel de la Madrid quien paso, como dijera Porfirio Muñoz
Ledo, por su etapa más honesta y por la cual tuvo que retractarse de lo que
dijo de los Salinas, según se estima, presionado por sus hijos y por el mismo
Salinas de Gortari a quien había acusado de corrupto e inmoral.
Desde luego hay otros personajes los
que dan su opinión sobre hechos y personajes para ayudarnos a comprender lo que
implica la política en nuestro país, y con ello saber lo sólido, lo etéreo y/o
lo inexistente sobre la transición.
Necesariamente, siguiendo la
afirmación de Pablo Latapí Sarre, quien dice que “cada reseña… está
condicionada por las numerosas variables que intervienen en la lectura del
reseñador” (Latapí Sarre, Pablo, 2005. Reseña de Homo educandus: antropología filosófica de la educación” de Octavi
Fullat, Perfiles Educativos, tercera época año/vol. XXVII, número 108.
Universidad Autónoma de México. México DF, México. p.114), permito que esas
variables que en mi están e influyen en lo que plasmo en esta reseña me lleven
a finalizar hablando de la autora de este libro. La periodista Carmen Aristegui
gracias a sus cualidades como informadora ha tenido que afrontar dificultades,
pero también gracias a ellas, es una periodista admirada y reconocida, y aunque
se la relaciona más con la izquierda nadie puede negar su profesionalismo y su
disposición para mostrar pluralidad en sus trabajos y el libro que nos ocupa es
un buen ejemplo de ello. Como dije antes Carmen Aristegui ha sido un oasis
verdadero en todos esos espejismos informativos (Alejandro D. Flores, 2011. Aristegui sale del aire… Atenea Protectora
de la Ciudad No. 1 p. 3) ha sido una gran satisfacción en un México con tantas
necesidades de información, lleno de dificultades para la diversidad de
opiniones, con tantos periodistas de encargo y tantos medios que irónicamente
tienden a negar la información.
20 de abril de 2013
